Mi narcisismo político





Mi narcisismo, dijo una vez un psicólogo por ahí, podría llegar a ser muy dañino para mi relación con el resto de las personas y que mis interacciones más intimas podrían verse amenazadas con este supuesto clásico trastorno, muy en boga actualmente, sobre todo, entre lxs chicxs de mi generación y las nuevas.

No sé si realmente sea así de narcisista y no creo mucho, nada en realidad, que exista un trastorno narcisista o alguna patología que nos domine el ego. Más bien pienso este tipo de personalidad –que tanto se me ha señalado, casi como el peor defecto que me condena- como un impulso muy político si lo contextualizamos desde esta sociedad del espectáculo, en tanto creativo, siempre y cuando, no se pierda unx mismx en su  reflejo.

El individualismo que genera principalmente el capitalismo,como el estilo de vida hegemónico, es bastante hedonista, narcisista y muy egópata; pero estar consciente, evidenciando tales características en mi(s) persona(s), quizás, me sirva como resistencia para no terminar ahogándome en el océano de un reflejo propio y genere la capacidad de desindividualizar cierto discurso que pueda luego adherirse, por así decirlo, a una colectividad, siendo activista, por ejemplo, y utilizar mi cuerpo –materialización del mar llamado ego- para pasar desde lo privado hacia lo publico un relato biográfico que yo decida contar.

Teorizar –muchos le temen a este verbo, al parecer, debido a una creciente “logofobia”- mi prostitución desde algún género (literario) referencial, por ejemplo, me ha significado un replanteamiento de todo este pecado mío que, como a una vil ramera egópata, se le enjuicia piedra tras piedra, intentado creativamente, y siempre desde la provocación, un “narcisismo político”; la emancipación del personaje de constantes ficciones y estudios –en su mayoría como una mujer que se prostituye- que se toma el guion, manipula su propia historia y, sin dejarse dirigir, decida qué relatar, cómo y desde qué lugar.

Dejar de creer en esa culpabilidad, tan cristiana, por lo demás, y comenzar a actuar con lo que se tenga a mano junto a otrxs me parece bastante importante también evidenciarlo. Es necesario obviar ciertos juicios morales cuando se está haciendo algo, por lo menos, para interrumpir esa solemne y seductora invitación a normalizarnos cada vez más, comodxs y protegidxs en tanto obedientes y despolitizadxs.

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