Somos el punto negro del blanco rostro homosexual





Un movimiento homosexual que realmente tuviese interés por cambios sociales, reflexionando sobre el propio contexto cultural que los caracterice, se preocuparía de generar una plaza al discurso que muchos “putos homosexuales” tenemos para contribuir a la critica y transformación del sistema que nos penetra. Sin embargo, sólo podemos decir que el movimiento homosexual chileno no se preocupa de nada más que continuar esencializando y normalizando identidades legitimando al mismo sistema –fascista y heterosexual- que nos penetra. Al igual que un feminismo abolicionista –esas “mujeres” decentes que rasgan vestiduras y satanizan la prostitución (femenina, siempre femenina) y producciones pornográficas-, el movimiento homosexual chileno (a nivel mundial, en realidad) se ha mantenido en un constante rechazo al ejercicio de la prostitución como punto clave a discutir. En sus concursos de belleza donde participan travestis, lesbianas y gays ha sido evidente la hostilidad con quienes ejercen tal oficio. Se les ha quitado la corona a travestis ganadoras en varios concursos  y en las reglas de muchos certámenes queda muy claro que no se le permite participar a quienes “lucren con su cuerpo”. Se le ha dejado en las manos a distintas agencias cibernéticas y clandestinas el poder de hacer y deshacer como quieran con la prostitución en Chile. Los homosexuales poco y nada han hecho para denunciarlo y el presidente del Movilh sólo patalea y censura cuando se pilla de frente con esa labor que tanto ha pagado durante mucho tiempo, pero en privado. La prostitución para el movimiento homosexual no es más que algo intimo, muy privado ojalá, sin razones para ser politizado ni mantiene ninguna relación con el discurso “gay” que se expande de la mano del Poder. Cuando es publica tal cobranza –más aun cuando es publica y contestataria- el discurso “gay” o victimiza o acalla y trata de mantener la limpieza y romanticismo de un imaginario lleno de matrimonios entre gente que sigue pensando –al igual que la heterosexualidad muchos siglos lo ha creído de ellos- que la prostitución, como una vez me dijo un activista “gay” “sólo denigra y ensucia la bandera que tanto nos ha costado mantener en alto”. Ellos han luchado por la inclusión a un mundo que sólo los quiere sentimentales y consumistas. Han logrado entrar a esa fiesta nacional donde todos aman románticamente y nadie cobra por un orgasmo. Entonces, las personas que hemos querido prostituirnos no somos más que una amenaza para su estabilidad tan bien planchada con el peso de las autoridades.
Para mí ha sido un gran desafío plantearme como un prostituto que usa más que sus genitales y no sólo espera dinero en su constante ejercicio, para muchos, denigrante. Exhibirme e intentar una teorización de la prostitución desde la disidencia sexual en Latinoamérica –Chile- me ha puesto de cara a un desierto ni muy explorado ni explorado complejamente. Mis lecturas han sido europeas o norteamericanas debido a la ausencia de referentes en mi contexto sociocultural. Ese vacío me da un poco de miedo, me pone ansioso y me altera los nervios. No encontrar una lista extensa de “hombres” que se prostituyan, pensantes y subversivos me ha puesto varias veces a temblar cuando de exponer mi mirada se trata. Entonces, debido a mi interés por generar reflexiones y activismos desde una actividad histórica y mal manoseada, no me queda más que explorar el desierto sin más en la mochila que sólo libros de “mujeres” prostitutas que bastante ya me han ayudado.
Para Rolando Jiménez y Pablo Simonetti no somos putos, somos “escort”. Somos victimas que sólo necesitan una regulación de parte del Estado y el mercado y muchos condones en nuestros bolsillos. Para su debilucho y lamebotas movimiento homosexual no somos más que una amenaza que debe ser identificada por el Poder para mantenernos en “nuestro lugar” y ojalá muy lejos de ese reino homosexual lleno de panfletos pro-familia y mercantilistas. Para el ideal “gay” somos la antítesis del “gay” romántico, respetuoso y profesional, con proyectos familiares y empresariales, muy orgulloso de su bandera multicolor, siempre limpiando con desinfectante antes de poner su culito “satisfacho”. Somos el punto negro en ese rostro banqueado a puro polvo cosmético que amenaza con estallar y mancharles de grasa y sangre tanto esfuerzo bien acogido por el sistema. Para Rolando Jiménez y Pablo Simonetti no somos más que el goce privado de sus hipócritas ganas. Deben mantenernos fuera de su fiesta, sino pierden la gran torta que les ha regalado el Poder.

Comentarios

  1. Me gusta como escribes, se nota que tienes convicción por lo que piensas. Agallas debes tener para adentrarte en el desierto árido que intentas descubrir. Agallas para dejarte entrevistar por The Clinic, eso demuestra cuán convencido estás de lo que intentas hacer y descubrir, del camino que has tomado. Te admiro por eso. Éxito en tu camino, suerte si la necesitas y cuidate.

    Pd: Podrías pasarme, mandarme, prestarme, darme nombres, recomendarme, o lo que sea, ensayos, libros, entrevista, autores, hasta un cuentito, sobre teoría queer, de género y de prostitución? Me interesa mucho saber sobre el tema y no sé ni por donde empezar e.e

    Gracias. Un abrazo.

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  2. Busca en google sobre "teoria queer". Leete a Judit Butler, Foucault, Beatriz preciado... hay mucho más que leer pero con esoso nombres claves encontraras otros y así hasta que te llens de nuevas lecturas ;) Gracias por leer ;:D

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  3. Tu blog y tú la llevan. Erí la raja. Escríbeme c:

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  4. Hola Camilo soy Vicente y vivo en Buenos Aires hace dos años, soy activista, trabajo con la teoría queer y estoy muy interesado en todo esto que ha aparecido. Estudio Gestión Cultural y a veces me da por escribir. me gustaría contactarme contigo para que podamos hablar y generar algún contacto y realizar trabajos cooperativos a distancias, hablar sobre teoría y tenernor al tanto de las cosas que van pasando. Te dejo mi correo y espero tener alguna respuesta tuya pronto. Te dejo un abrazo y como se dice acá te recontra banco (Es algo asi como : "Estoy contigo")

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    1. A finales de Agosto voy por 5 dias a Buenos Aires.

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