La patologia de Vale Roth

Ahora la quieren dar de interdicto y encerrar en un psiquiátrico. Patologizar a Vale Roth y victimizarla. Que su cabecita no esté apta para tomar sus propias decisiones y entregar sus voluntades al bondadoso ejército salvador que la rodea. Sus padres no lo hacen mal como vigilantes (el propósito que históricamente han tenido) y la farándula entera se alarma y une en frases cliché como que necesita cariño, se ha desorientado y no halla una salida, quiere terminar con su vida por estar sola, y blah blah blah porque simplemente Vale Roth es ahora una enferma que se debe sanar (contra su voluntad). Seguramente todos quieren cocerle las piernas, pegarle las rodillas y que nada pueda entrar por esa joven vagina que tanto ha recibido porque así lo ha querido su dueña. Van a doparla en medicamentos y diagnosticarle algún trastorno. Porque Vale Roth ahora se convirtió en la peor de todas. Es la gran amenaza. Una desenfrenada, excesiva. La antítesis del modelo que se quiere presentar para todas las niñitas del país, pero a la vez es el monstruo que el mismo sistema ha creado, un bello monstruo que se les fue de las manos, que cortó los hilos y ahora desde su fracaso como mujer les escupe en la cara. Es un reflejo de cientos de niñas de este país que también se les va de las manos. Vale Roth es una más quizás en ese tropel de pequeñas prostitutas encubiertas, pero es la más monstruosa hasta el momento. Esta siempre al borde de la muerte, seduce la ilegalidad, goza con su desorden y ha sabido mantenerse sólo gracias a esa frase magistral que sólo ella pudo decirla en televisión: “el poto es mío y hago con él lo que quiera”. Pues hace con su nariz lo que quiere, con su hígado lo que quiere, con sus intestinos, esfínter, recto, clítoris, útero, con su vida hace lo que quiere. Y esto lo sabemos muchos. Tenemos muy claro que sólo quieren encerrarla y alejarla de la televisión porque es una niña de sexualidad liberada, un monstruo deseoso y seductor. Yo me siento identificado con Vale Roth. Muchos nos sentimos identificados con su delirio. Varios hemos escapado de casa a los 17 años y le hemos encarado a nuestros padres no estar ni ahí con ellos; varios hemos querido caer en las adicciones y revolcarnos en ellos como el mierdal más sabroso; el sexo y sus secuelas como nuestros más bellos tatuaje; desvivirnos por diversión, matarnos poco a poco como muchos dicen porque simplemente preferimos morir de placer y no vivir controlados. Vale Roth debiera ser una nueva estrella del espectáculo para Chile, pero de esas estrellas que molestan con su lucecita. Una celebridad de lujo, joven, bella y rebelde que atenta contra el Poder con su conducta. Campañas como Vive una Vida Sana se pudren frente a ella. Sebastián Piñera debe estar pensando algún comunicado para referirse al tema. Las corporaciones cristianas ya deben haber redactado su anunciado frente a tal problema. Asociaciones de padres y apoderados quizás quieran una conferencia de prensa y los pro Vida ya lanzan sus pancartas por las redes sociales en contra de Vale Roth. Yo solamente escribo este sucio texto, reflexiono y pienso en una manifestación en Plaza Italia, todos borrachos y drogados, muy seductores con poca ropa y una eterna risotada en medio de frases a viva voz que insulten y avergüencen. Pienso en Vale Roth y lo que se le viene ahora. Pienso en mi corta edad también y los múltiples fracasos como hombrecito. Pienso en ustedes y me pregunto dónde está el futuro del país. A mi lado Vale Roth me invita unas líneas.

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