La leche de Bachelet



Una madre incestuosa. La alimentadora de la Concertación. Sus hijos - algunos sobrepasan la edad de la propia madre- cuelgan de sus enormes tetas llenándose de la leche de Bachelet. Ella los amamanta sin quejas; le han mordido los pezones y ella, sonriente, sigue abrazándolos para que se llenen de más leche y puedan sobrevivir. La leche de Bachelet es sagrada. Como esas vírgenes renacentistas, la leche de Bachelet contiene una sustancia celestial que revive a los muertos y eterniza a los mas viejos. La gran orgía familiar no es nada sin las tetas de la madre. La estrella porno de cada reunión; el centro de la fiesta; la mamá más deseada por sus hijos. Como la madre gordita que quiere abrazar a todos, Bachelet disfruta exhibiendo el poder de sus tetas hinchadas de leche sagrada. Sabe que sin pasar el pezón a cada uno de su Concertación las cosas irían peores y el hambre mataría a cada miembro de su incestuosa familia.
Yo tengo intolerancia a la lactosa. Ella intenta salpicar su leche sobre nosotrxs, pero muchxs tenemos intolerancia a la lactosa. La leche de Bachelet sólo nos llega en la cara, un chorrito tímido, sobre nuestra cara; pero ella, como la gran madre incestuosa masoquista que es, mantiene su sonrisa frente al rechazo, a las ofensas y se ofrece feliz, siempre feliz, para ser escupida.
La leche de Bachelet no es cara, pero la compran por grandes cantidades de litro.







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